viernes, 5 de mayo de 2023

FELICITACIÓN SABATINA A NUESTRA MADRE DEL CARMEN

 


Hoy, como cada primer sábado de mes, celebraremos la Felicitación Sabatina en honor de Nuestra Madre del Carmen. Dará comienzo a las 18:50h. con el rezo del Santo Rosario y ejercicio de la Sabatina. A continuación, Santa Misa que culminará con el canto de la Salve ante la sagrada Imagen de nuestra Titular.

EVANGELIO IV DOMINGO DE PASCUA

 JORNADA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

JUAN 10, 1 - 10

Dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

SEÑOR, a cada uno nos llamas por nuestro nombre para que sigamos el camino que Tú nos has asignado. Todos tenemos un lugar específico en tu Reino de Amor, para que, dándonos caritativamente a los demás, seamos auténticamente felices. Jesús, ayúdame a no dejarme seducir por los "ladrones" que me conducen por el triste camino de mi egoísmo. 

sábado, 22 de abril de 2023

EL CARMEN SE PREPARA PARA LAS CRUCES DE MAYO

 

Próxima la celebración de las Cruces de Mayo en la ciudad, la Hermandad del Carmen trabaja para tener todo preparado para el próximo 28 de abril, día en el que se abrirá la Cruz en la casa hermandad, sita en la calle Murcia, 62.


Pásate a ver nuestra cruz, a disfrutar de un buen ambiente de hermandad con tapas caseras tradicionales, buena música y de la mejor compañía.


Serán varios días en los que poder compartir buenos momentos celebrando la fiesta de las Cruces de Mayo en nuestra cruz. Comparte imágenes y vídeos por RRSS etiquetando a la Hermandad y utiliza #ElCarmenEnCruces 

sábado, 15 de abril de 2023

EVANGELIO II DOMINGO DE PASCUA

 DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

JUAN 20, 19 - 31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

SEÑOR, estando tus discípulos escondidos por temor a los perseguidores de tu Evangelio, te apareciste a ellos resucitado, les trasmitiste tu Paz y les insuflaste tu Santo Espíritu. Jesús, te pido que siempre que me atenace el temor, pueda sentir tu tranquilizadora Presencia en mi corazón. 

martes, 11 de abril de 2023

LOTERÍA NACIONAL "DÍA DE LA MADRE"

 


Ya está disponible la Lotería Nacional para el sorteo extraordinario del próximo 7 de mayo de 2023. El número con el que jugamos es el 78.655. Unidades limitadas.



Los décimos se pueden adquirir en:
  • Sacristía de la Iglesia de San Sebastián (preguntando por José Pulido)
  • Bambino (C/ Castelar, 13 – Junto a Plaza San Pedro)
  • Detalles Arte Floral (Avda. del Mediterráneo, 89)
  • Tintorería "Las Américas" (Avda. Santa Isabel, 40)

sábado, 1 de abril de 2023

EVANGELIO DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

 MATEO 27, 11-54


C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».

C. Jesús respondió:

+ «Tú lo dices».

C. Y, mientras lo acusaban, los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:

S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».

C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:

S. «¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».

C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia, Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:

S. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».

C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.

El gobernador preguntó:

S. «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?».

C. Ellos dijeron:

S. «A Barrabás».

C. Pilato les preguntó:

S. ¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».

C. Contestaron todos:

S. «Sea crucificado».

C. Pilato insistió:

S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?».

C. Pero ellos gritaban más fuerte:

S. «¡Sea crucificado!».

C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:

S. «¡Soy inocente de esta sangre. Allá vosotros!».

C. Todo el pueblo contestó:

S. «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».

C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.

C. Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:

S. «¡Salve, rey de los judíos!».

C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.

C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz.

Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el rey de los judíos».

Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.

C. Los que pasaban, lo injuriaban, y, meneando la cabeza, decían:

S. «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».

C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo:

S. «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: «Soy Hijo de Dios”».

C. De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.

C. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente:

+ «Elí, Elí, lemá sabaqtaní?».

C. (Es decir:

+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).

C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:

S. «Está llamando a Elías».

C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.

Los demás decían:

S. «Déjadlo, a ver si viene Elías a salvarlo».

C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa.

C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.

El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:

S. «Verdaderamente este era Hijo de Dios».

SEÑOR, cuando entraste en Jerusalén montado en un humilde burro, la multitud te alabó como si fueras un poderoso líder. Pero después, cuando vieron que las autoridades te acusaban, esa misma multitud te rechazó y pidió que te crucificaran. Jesús, contemplando tu crucifixión, alabo el poder de tu divina humildad. 

sábado, 25 de marzo de 2023

EVANGELIO V DOMINGO DE CUARESMA

 JUAN 11, 3-7.17.20-27.33b-45

Las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo: «Señor, el que tú amas está enfermo». Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella». Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba. Solo entonces dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea». Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el último día». Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?». Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?». Le contestaron: «Señor, ven a verlo». Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!». Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?». Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús: «Quitad la losa». Marta, la hermana del muerto, le dijo: «Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días». Jesús le replicó: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?». Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado». Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, sal afuera». El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar». Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

SEÑOR, te retrasaste para ir a ver a Lázaro y éste murió antes de que llegaras. Pero eso te sirvió para resucitarle y mostrar así que eres el Hijo de Dios, y que Él obra milagros por medio de Ti. Jesús, te pido perdón por las veces en que me impaciento, pensando que te retrasas en ayudarme. Te lo ruego, dame paciencia y esperanza.